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miércoles, 18 de diciembre de 2019

CONECTAR CON LO DIVINO CON EL SÉPTIMO CHAKRA



El séptimo chakra, Sahaswara, se conoce como el chakra del loto de los mil pétalos.
Éste es el chakra superior de los siete y está situado en la coronilla. Sahaswara es nuestra fuente de iluminación y conexión espiritual con todo lo que es. Es la conexión espiritual con nuestro yo superior, con cada ser en el planeta y, en última instancia, con la energía divina que crea todo en el universo.
La verdadera apertura del Sahaswara significa darse cuenta de que eres conciencia pura. Eres conciencia pura, íntegra y siempre en expansión. Al igual que una gota en el océano, eres parte de ese océano que contiene y abarca cada aspecto de sí mismo.
Emerge de las aguas turbias
La flor de loto es un símbolo en las tradiciones de los hindúes y los budistas. Se nutre, crece y emerge de las aguas fangosas. Florece donde no hay ninguna claridad. La belleza de la flor de loto es única en su entorno, que parece monótono y carece de vitalidad.
Cuando logras el despliegue del séptimo chakra, emerges a través de los confines del cuerpo físico, el ego, la mente y el intelecto. Incluso vas más allá del alma individual que te ata al Samsara, el ciclo interminable de nacimiento y renacimiento. Te liberas de los grilletes del deseo. Una luz blanca rodea tu cuerpo, y parece que sobresales de tu entorno turbio.
¿Es esta una belleza alcanzable?
Después de leer la descripción del séptimo chakra, puede que te parezca fuera de tu alcance. Tal vez pienses: «bueno, eso suena bonito para monjes y gurús, pero no para mí. Yo sólo soy una persona normal, con una vida normal».
Aunque nos enfrentamos a las exigencias de la vida cotidiana (además de lidiar con la mente ajetreada que viene con estas exigencias), lograr la iluminación puede no estar tan lejos de nuestro alcance como creemos. Una meta noble puede ser vivir en un constante estado de conciencia pura. Pero ¿por qué no vivir momentos de conciencia pura? Todos hemos experimentado esos instantes en un momento u otro. ¿Has sentido alguna vez amor incondicional por alguien? ¿Alguna vez has sido testigo de un milagro?


Practicar las disciplinas de la meditación, la oración y la quietud diaria nos lleva a mayores momentos de conexión espiritual. De hecho, son el único medio a través del cual experimentarás la esencia de Sahaswara. Así como vas a la escuela durante varias horas al día y estudias para los exámenes a fin de obtener un grado universitario, la meditación, la oración y el silencio son tus estudios para obtener un grado espiritual.
Una vez que hayas iniciado la práctica diaria de estas actividades que te conectan con la conciencia universal, verás la expansión de la conciencia espiritual en tu mundo exterior. Comenzarás a experimentar amor incondicional de manera continua. Serás más compasivo, amable y comprensivo, y serás más modesto. La vida ya no estará relacionada exclusivamente contigo y tus deseos. La vida girará menos en torno a ti y más en torno a servir a los demás porque cuando ayudas a los demás, te estás ayudando a ti mismo.
Asanas, sonidos, colores y gemas
Si bien el silencio es la forma más poderosa e importante para abrir el séptimo chakra, hay algunas otras prácticas que ayudan a este chakra.
Hay una técnicas de respiración Pranayama que puedes llevar a cabo antes de la meditación, se trata de Nadi Shodhana, o la respiración en la que se alternan las fosas nasales.
Las asanas invertidas de yoga, como la postura sobre la cabeza (Salamba Sirsasana) y el perro boca abajo (Adho Mukha Svanasana) pueden ayudar a estimular el séptimo chakra, así como cualquier postura en la que hay que colocar la coronilla sobre el suelo, como la postura del pez (Matsyasana).
El color del chakra de la coronilla es el violeta o el blanco y el sonido del mantra es el sonido universal de OM. Las gemas que puedes usar o tener en tu entorno para ayudar a abrir y alinear el séptimo chakra son la amatista, la selenita y la sugilita.

por: Michelle Fondin

lunes, 22 de julio de 2013

LAS ALMAS GEMELAS



Todos hemos pensado en algún momento en encontrar a nuestra alma gemela, añorando que la otra parte también nos busque; pero ¿cómo reconocer esa alma gemela?


Anhelar encontrar a nuestra otra mitad es algo que muchos buscan y la historia ha contribuido a que eso ocurra, ya que el primer texto conocido donde se menciona sobre ellas fue en la obra “El banquete” de Platón, ahí se indica que existían tres sexos, uno  masculino, femenino y un tercero que era Andrógino (femenino y masculino) los cuales habrían sido personas muy fuertes y antecesores de nosotros, según la leyenda Zeus se sintió amenazado por esta raza y decidió dividirlos, desde entonces ambas mitades se buscan.
La anterior historia fue lo primero en conocerse, también hay cientos, sino miles de escritores que han hablado del tema. El mismo Coelho en su libro “Brida” cuenta la historia de una mujer que en su camino de búsqueda interior se encuentra en la misma vida con dos “otras partes” dejando ver que el alma gemela no necesariamente es una, pudiendo encontrar a varias en una misma encarnación.

¿Cómo reconocer al alma gemela?
Las almas gemelas desde siempre se han buscado para encontrarse, pero difiero de las relaciones basadas en los apegos, sentimientos de celos y posesión y en eso estoy muy de acuerdo con autores que han postulado que las almas gemelas son aquellas que tienen un nivel vibracional similar y es dicha vibración las que las mueve a querer unirse, lo cual también afirma la posición de que estas almas pueden ser más de una.
Dentro del misticismo siempre se ha hablado del cómo reconocer al alma gemela, algunos mencionan que se les reconoce por el brillo en los ojos, otros por la paz y emoción que se siente al conocer a una persona determinada e incluso hay quienes han tenido experiencias de regresiones en la cual el consultante a podido ver a una persona que la ha acompañado a los largo de sus diversas encarnaciones, sin embargo más que hablar de la forma de “reconocerla” me quiero referir al sentir de estas almas.
Las almas gemelas en sus relaciones están libres de sentimientos como la angustia, los celos, la dependencia, la posesión y una larga lista de sentimientos que vienen acompañados en muchas relaciones de pareja. Encontrar un alma gemela significa un amor incondicional tan grande que quien lo vive vibra en una frecuencia elevada, no manifiesta sentimientos erróneos sino más bien se alegra y emociona inmensamente al tener la posibilidad de encontrar a ese ser.
Son momentos de una felicidad tan grande que no importa el no tener “una relación de pareja” pudiendo ser sólo amistad, pero una que llena cada espacio del ser. He escuchado relatos de quienes aseguran haber reconocido a su alma gemela y todos coinciden en lo mismo: “es el amor en su máxima expresión” no genera odio, ni relaciones conflictivas, ni celos. Sólo genera amor, sentimiento que logran conocer quienes tienen un nivel de conciencia superior.
También en diversos textos se menciona cómo algunos no están preparados vibratoriamente para conocer a su alma gemela, otros pueden conocerla y vivir ciertas experiencias juntos para luego separarse y otros simplemente jamás se encuentran en una encarnación o  simplemente no se reconocen.
Conocer a tu alma gemela y ambos vibrar en la misma frecuencia solo provocaría una cosa “el amor en toda su expresión”.
Brian Weiss escribió en su texto “almas gemelas” algo que me parece bueno compartir:“Cuando mires a los ojos a otra persona, a cualquiera, y veas tu propia alma reflejada, entonces sabrás que has alcanzado otro nivel de conciencia”.

¿QUE ES LA ESPIRITUALIDAD?




La espiritualidad puede definirse de diversas formas. Por ejemplo, en algunos casos se relaciona con la religión y la creencia en algún tipo de deidad. La definición en que quiero basarme, sin embargo, está relacionada más bien con un sentido filosófico, más amplio y viene a ser un resumen de lo que esta sección que hemos llamado “Espiritualidad e inspiración” va a contener.
La persona espiritual es aquella preocupada por cuestiones relacionadas con el sentido de la vida, con la verdadera naturaleza del ser humano. Se hace preguntas como: ¿quién soy realmente? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué pasa tras la muerte? ¿Tenemos un alma inmortal? ¿Tengo una misión o destino en mi vida?
Conocemos y usamos habitualmente las leyes de la física para hacer cosas que, en el pasado, parecería magia, como volar o comunicarnos con alguien que está en otro país o continente, pero, ¿existen unas leyes espirituales? Y si es así, ¿cuáles son y cómo funcionan?
En cuanto a nosotros, como personas, sabemos que vamos evolucionando a través del tiempo. Conocemos nuestra evolución física, pero ¿qué pasa con la evolución espiritual? ¿Hacia dónde nos dirigimos en ese sentido? ¿Cómo es una persona espiritualmente superior a los demás? ¿Tal vez como Buda o Jesús? ¿Llegaremos todos a ser como ellos?
Las religiones orientales, como el Budismo, el Taoísmo o el Hinduismo son las que más han profundizado en estos temas, tratando de responder a todas estas preguntas.

Pero, ¿por qué tendría que ser importante buscar estas respuestas?
¿No sería preferible limitarse a vivir la vida sin más? En efecto, esto podría parecer más sencillo, pero si el ser humano ha necesitado plantearse estas cuestiones desde siempre es porque sin espiritualidad caemos fácilmente en las redes del mundo material y en la sensación de vacío y falta de sentido. Si no tenemos un sentido de identidad y de propósito que sea profundo y forme parte de nuestro yo más íntimo, formaremos nuestra identidad en función de lo que la sociedad nos ofrece: nuestras posesiones, los roles que ocupamos, nuestros éxitos materiales, el dinero, el poder, etc. Pero todo esto es inestable y muy cambiante. Un día te despiden y tu sentido de identidad se viene abajo, junto con tu autoestima, porque estaba basada en algo tan frágil como el puesto que ocupabas.

La espiritualidad es la búsqueda de tu verdadero yo, tu verdadera esencia, y su conexión con el mundo y los demás.
Observa la diferencia entre estos dos casos: imaginemos a dos personas, ambas abogadas. Una de ellas eligió ser abogada por el prestigio y el dinero que puede suponer y logró ser parte de una importante firma de abogados. La otra persona eligió la abogacía porque le apasiona el derecho, porque piensa que es lo que mejor hace en la vida, y porque desea ayudar a sus clientes, actuando en muchos casos más como mediadora, logrando acuerdos entre ambas partes y evitando ir a juicio.
La persona del primer ejemplo pierde su empleo en ese prestigioso bufete y, como consecuencia, pierde su identidad; se desmorona. La persona del segundo ejemplo jamás perderá lo que tiene, porque lo lleva dentro. Lo que es y lo que hace van unidos, porque sabe quién es en su yo más profundo, y actúa de acuerdo con ello.
Cuando haces eso, estás actuando siguiendo las leyes del mundo espiritual, y esto hace que dichas leyes parezcan beneficiarte. Por ejemplo, si quieres construir un aparato que vuele, deberás seguir las leyes de la física. Si lo haces bien, volarás; si lo haces mal, caerás en picado. A nivel espiritual sucede exactamente lo mismo.